Todo Anzoátegui -el estilo, los temas, los odios- ya está en
Vidas de muertos
, el primero de sus ensayos, y el mejor. Cuando lo publicó tenía menos de treinta años, y ninguno de sus libros posteriores pudo superar esta obra de juventud. Se diría que la confirmaron, al igual que lo haría una réplica. Almafuerte o José Mármol, Amado Nervo o Bernandino Rivadavia, los hombres de la historia que con tanto fervor Anzoátegui vituperó, carecen actualmente de lectores o defensores, alguno más y otros menos. Eso no le hace mella al libro, que los ha sobrevivido y hasta concedido un último halo de resplandor histórico. Son necrológicas escritas sin anestesia o un santoral negativo poblado de réprobos y herejes, sin faltar los meramente zopencos. Es, además, un ejercicio brusco e impiadoso de crítica literaria.
Estudio preliminar de Christian Ferrer
ISBN: 950-563-903-1 | 128 páginas; 13x21 cm. | 2005
Coedición Biblioteca Nacional – Editorial Colihue
Colección: Los Raros