Enrique Méndez Calzada (1898-1940) fue un artista del humor y encontró en esa vertiente un arma crítica para manifestar el peso del mundo, el malestar de la cultura y la propia imperfección e incompletad. Su escritura traduce la lírica del dolor, la angustia de una filosofía del ser, una suerte de ética humanista y una sensibilidad hacia el prójimo y las injusticias sociales. Opuesto al realismo y al naturalismo, toma la vía del humor en géneros no exentos de costumbrismo, pero también el apólogo o la parábola que conviene a la reflexión social y moral de un modo indirecto pero efectivo.
Estudio preliminar de Liliana Guaragno
ISBN: 950-563-910-4 | 208 páginas; 13x21 cm. | 2006
Coedición Biblioteca Nacional – Editorial Colihue
Colección: Los Raros